
El presidente confía en que su política arancelaria, respaldada desde los años 80, impulsará el crecimiento económico.
Donald Trump ha mantenido una convicción constante a lo largo de su carrera pública: la efectividad de los aranceles para impulsar la economía de Estados Unidos. En un evento en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca, rodeado de aliados políticos y ministros, anunció nuevos aranceles generalizados a diversos países, tanto aliados como competidores.
Un Discurso de Celebración y Autocomplacencia
En su discurso, Trump recordó su larga defensa de los aranceles y criticó acuerdos de libre comercio como el TLCAN y la Organización Mundial de Comercio. Aunque reconoció la posible reacción de «globalistas» e «intereses especiales», instó a los estadounidenses a confiar en sus instintos.
Una Nueva Política Comercial
Con un segundo mandato y el control del Congreso, Trump está en posición de implementar su visión de una política comercial centrada en Estados Unidos. Afirmó que estas políticas, que en el pasado hicieron rica a la nación, volverán a hacerlo.
Riesgos y Consecuencias
Sin embargo, los economistas advierten que los aranceles podrían aumentar los precios para los consumidores estadounidenses y desencadenar una recesión global. Ken Roggoff, ex economista jefe del FMI, predijo un 50% de probabilidad de recesión en EE.UU. tras el anuncio.
Reacciones Internacionales
La medida también podría intensificar una guerra comercial y alejar a aliados clave como Japón y Corea del Sur, quienes han anunciado una respuesta conjunta a las políticas comerciales de EE.UU.
Legado en Juego
Trump ve esta política como una oportunidad para remodelar el orden económico global y fortalecer la manufactura estadounidense. Sin embargo, el éxito de esta estrategia es incierto y podría definir su legado presidencial.
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